
La Seronda, el otoño en bable , es una de las estaciones claves en la cultura tradicional asturiana.
En la Asturias agraria la tradición estaba marcada por las estaciones y con la llegada del otoño la actividad se volvía frenetica, era la hora de recoger las últimas cosechas, de hacer acopio para el largo y duro invierno que se avecinaba.
Las labores se realizaban generalmente de forma comunitaria, los vecinos se organizaban e iban repartiendo para realizar los trabajos por las distintas casas o caserias, dando prioridad a aquellas que por tener menos recursos eran las primeras que realizaban las labores de recolección y conservación de los alimentos.
Las labores se realizaban generalmente de forma comunitaria, los vecinos se organizaban e iban repartiendo para realizar los trabajos por las distintas casas o caserias, dando prioridad a aquellas que por tener menos recursos eran las primeras que realizaban las labores de recolección y conservación de los alimentos.

Tras la dura jornada diaria , al calor del amagüestu de las castañas y se tomaba el primer “culin” de sidra dulce recién mayada, se hacían trueques, se compraban y vendían terneros, cerdos, etc.., se compartían bailes, cantares….., la Seronda se convertía así, en algo más que el juntarse para realizar una serie de trabajos.

La tradición marcaba que en la seronda, se hiciera buena comida, bebida y "folixa" ( fiesta) ; gracias a la incomensurable labor de la Asociación Escontra'l Raigañu, por cuarto año podemos disfrutar de los "sabores tradicionales del otoño", tal como lo hicieran nuestros antepasados.

Sentir el calor que emana de la fragua del ferreiro mientras aviva el fuego , funde el hierro y lo moldea.

Cesteros o macuneiros, como así también se les llamaba, trabajando la madera de avellano, aunque ocasionalmente también pueden usarse de salguera, fresno o roble....

Una tradición que se remonta a varios cientos de años, calentar la madera en una hoguera, cortar la estaca en dos, tres o más tiras abriendo el tronco con cuidado, adelgazar las tiras y pulirlas sobre el potro, ……. rasearlas para dejarlas bien planas y uniformes y antes de la fabricación del cesto ponerlas a remojo para que cojan mayor elasticidad .........

Artesanas que son capaces de convertir la lana en una obra de arte, es algo que no se puede observar todos los días.
La lana fue la materia prima más empleada en Asturias para elaborar las telas. Era una tarea laboriosa: primero había de prepararse la lana para el hilado, después con la rueca, el tornu de filar y la parafusa se obtenían los ovillos y madejas que luego debían de tejerse.
Los ovillos y madejas, tras teñirlos valiéndose de lo que la naturaleza ponía al alcance de la mano: moras, cáscaras de nuez y cebolla, corteza de roble, barbas de maíz, bayas de saúco, llegaban a las manos de las tejedoras que finalizaban el proceso en modestos telares.
Luthiers, fabricando instrumentos tradicionales de percusión, cuerda, viento.
Flautas, panderetas, castañuelas, tambores, panderos…., . elaborados artesanalmente siguiendo fielmente los procesos tradicionales de corte, curvado, uso de pieles, cuerdas etc.
Flautas, panderetas, castañuelas, tambores, panderos…., . elaborados artesanalmente siguiendo fielmente los procesos tradicionales de corte, curvado, uso de pieles, cuerdas etc.

El oficio de madreñero se compatibilizaba con las labores del campo y raramente se convertía en una actividad en exclusiva.
De los más de mil madreñeros en activo, que problamente existían en Asturias hace todavía cincuenta años, apenas una docena se mantienen hoy como profesionales.
Maestros artesanos, que con mucha paciencia y una singular destreza en el uso del hacha, la azuela, el barreno, la legra, el rasero y la navaja y, en algunos casos, gubias para la decoración, consiguen sorprender a quien les observa, fabricar un par de madreñas de un simple trozo de madera.

Mientras los artesanos siguen con su labor pausada y constante, ella va de un lado a otro , agitando la taza con unas monedas , ofreciendo sus dones adivinatorios ……
¡ A la buena ventura, si Dios te la dá, si te pica la mosca ………ráscatela, ráscatela ya !
Acompañados por el sonido de la gaita y el tambor , nos acercamos a “Ca Pilar”
Ca Pilar mercancía de ultramar, chigre y comercio a la antigua usanza, donde se compraba a crédito y se pagaba el día de cobro o en pequeñas cantidades cada semana.
Y en Casa Pilar, al igual que cuenta la tradición de Casa la Chichilana :
"En casa la Chichilana
faen el café ´n una olla,
cuélenlo por una media
y dicen que sabe a gloria."
faen el café ´n una olla,
cuélenlo por una media
y dicen que sabe a gloria."

En los estantes, todo tiene el sabor de otros tiempos, el milagroso jabon El Lagarto, la gaseosa La Pitusa, las decoradas latas, el chocolate de hacer ….
Mirándolas , muchos volverán a oír, “ Ponme tres cuartos de aceite, un cuartillo de azúcar blanca, etc..” y a sentir en sus manos, el rudo papel de estraza donde se envolvían las compras.
Todo lo que nos rodea, nos lleva a revivir una forma de entender y vivir la vida, completamente distinta a la que llevamos hoy en día.
Aunque en ocasiones nuestras retinas captan algunos detalles, como el de los teléfonos móviles, que nos sacan de nuestro ensoñamiento.

Tal vez, con un poco de imaginación, esto podría no suceder si escucháramos su conversación :
"Una vez dixisti que sí
y otra vez dixisti que non,
el degorriu que t'entienda a ti
que nun pueo yo entendete non"
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